Los principales tipos de aguas mineromedicinales
son:
* Bicarbonatadas: Combaten la acidez gástrica
si se toman en ayunas. En grandes cantidades, ingeridas durante
las comidas, facilitan la digestión y estimulan la secreción
pancreática.
* Carbogaseosas: Los baños con este
tipo de agua están indicados, principalmente, para tratar
la hipertensión y la insuficiencia coronaria crónica.
* Cloruradas: Aumentan las defensas de la
piel y las mucosas si se administran con irrigaciones o duchas.
Si tienen sodio, también poseen propiedades antiinflamatorias.
* Ferruginosas: Indicadas para anemias, obesidad,
trastornos de desarrollo en la infancia y régimenes de
adelgazamiento. Además también pueden utilizarse
para tratar algunas afecciones de la piel.
* Sulfatadas: Combate el estreñimiento.
Es un buen laxante que no produce adicción ni tiene efectos
secundarios.
* Sulfuradas: Adecuadas para tratar enfermedades
crónicas de las vías respiratorias, procesos reumáticos
y postoperatorios del aparato locomotor.
* Radiactivas: Contienen radón. Son
analgésicas y sedantes. Indicadas en tratamientos contra
la ansiedad, la depresión, el estrés y otros problemas
relacionados con el sistema nervioso.